lunes, 10 de diciembre de 2007

ESE, SOY YO


Los "te amo", que escuchas entredormida,
el candil que en las penumbras te ilumina,
ese rayo de sol que te despierta,
y el jilguero que te canta melodías.

El viento que despeina tus cabellos,
y la brisa que, tan suave, te acaricia,
la llovizna que se mezcla con tu llanto,
y esos niños que provocan tu sonrisa.

Ese beso que aun sientes en tus labios,
la canción tan dulce que no olvidas,
la pasión que despierta tus sentidos,
y las ansias de un amor sin medida.

Tu ilusión, tu tristeza, tu alegría,
el que en sueños cada noche te visita;
¡Quién diría!, ese, ese soy yo, mujer,
¡si, el de siempre!, y tú...,no lo sabías.


Guillermo Magliarelli

¡ TE RECUERDO..., MI PROMESA !


Si del cielo se cayeran
las incontables estrellas,
aunque el sol en si mismo,
algún día, se fundiera,
y la luna, al verse sola,
se muriera de tristeza,
sólo a ti te buscaría,
dueña del primer poema.

Si los mares y los ríos
todo su caudal perdieran,
y las doradas arenas
en lava se volvieran,
mi corazón, tan loco,
rodando sobre ella,
sólo a ti te buscaría,
amor de adolescencia.

Si el florido y los verdes
de bosques y praderas,
algún día se perdiera,
y el trinar de las aves,
de dolor enmudeciera,
yo te estaré buscando;
ha pasado mucho tiempo,
mas, no olvido mi promesa!!.

En fin, si toda la creación,
por designio divino sucumbiera,
y el espacio infinito ya no fuera,
el mágico rincón de los poetas,
mi corazón, de ti enamorado,
y en agónica carrera...,
a tu lado llegaría,
¡para el último poema!.


Guillermo Magliarelli

YO LES PIDO PERDÓN


Porque sé que todavía recuerdas,
nuestras noches tan llenas de amor,
porque sé que todavía me sueñas,
hoy yo quiero pedirte perdón.

Porque sé que aún lees mis versos,
y que lloras con profundo dolor,
porque sé que no quiero que vuelvas,
hoy yo quiero pedirte perdón.

Porque sé que me nombras dormida,
y que él, te pregunta quien soy,
porque sé que hay heridas abiertas,
hoy les pido perdón a los dos.

Guillermo Magliarelli

JUAN PABLO, MI HIJO



Es lento para enojarse,
y pronto para perdonar,
así es, mi hijo, Juan Pablo,
un gigante, todo bondad.

Su pelo largo y con rastas,
un Bob Marley de otro color,
y hace minutos me entero
que tiene dotes de actor.

Siempre rodeado de amigos,
les aseguro, que todo lo da,
es esa su gran fortuna,
que más, se puede esperar!!

Mi hijo, compinche querido!,
mi gran amigo, todo lealtad,
hoy Juani cumple veinticuatro,
¡la pucha...!, qué grande que está!!.

Feliz cumpleaños Juan Pablo!!,
hijo mío y mi fiel compañero,
mi corazón, en fuertes latidos,
grita mil veces: ¡ TE QUIERO!.

También el Abuelo y la Abuela,
desde una estrella lejana,
junto con Ariel y Roberto,
millones de besos te mandan.

Lo he dicho ya tantas veces,
me siento orgulloso de vos!,
¡que DIOS, te bendiga, papito!!,
te colme de dicha y de amor.

Guillermo Magliarelli

SANTA ROSA SIN TU AMOR - III PARTE


Inclemente y copiosa la lluvia,
empaña la vidriera del mismo café,
creo verte cruzar la avenida,
en la esbelta figura, de cada mujer.

Pretendo escribir, más no puedo,
me desconcentra la lluvia que cae;
escucho tu voz que me nombra,
me doy vuelta, te busco y no estás.

Fija mi mirada hacia afuera,
gente con prisa que viene y que va,
la música suave, un trueno la quiebra,
y yo desespero en la mesa del bar.

Con frío, con lluvia, con viento y granizo,
aunque en llamas, ardiendo, esté la ciudad,
cada "Santa Rosa", los dos prometimos,
volver a estar juntos, en el mismo lugar.

Es imposible vencer mi tristeza,
me hiere muy hondo, no verte llegar,
ya van tres días que vengo a buscarte,
tu ausencia, te juro, me hace llorar.

No has venido, maldita mi suerte,
"Santa Rosa", cumple, no falla jamás;
escribo en la hoja, tu nombre, un te amo;
Dios mío, ¡te ruego!, volverla a encontrar.


Guillermo Magliarelli

AQUEL SANTA ROSA - II PARTE


No sé que me pasa esta tarde,
es algo muy loco, lo quiero evitar,
pienso en aquel "Santa Rosa ",
la bendita tormenta, y la mesa del bar.

Estoy tan cerca del parque,
ni siquiera hace falta viajar,
será cosa de locos, no importa,
me tomo un café y me quedo a esperar.

En ese bar que en aquel "Santa Rosa",
tormentoso, de veras, refugio busqué,
y que entraste mojada y con frio,
mientras yo, escribía, y tomaba café.

Aquí estoy, el sol brilla, este treinta de agosto,
yo no sé si andarás por aquí,
te dibujo en los caminos del parque,
e imagino que vienes a mí.

Son dos horas que espero, es en vano,
ya me olvidaste, no te acuerdas de mí,
o tal vez, me recuerdes y pienses,
que yo me he olvidado de ti.

No hace frío, no hay viento, no llueve,
el cielo celeste y el brillo del sol,
me quedo con aquel "Santa Rosa",
y la bendita tormenta que me trajo tu amor.


GUILLERMO MAGLIARELLI

BENDITA TORMENTA


No sé que me pasa esta noche,
¿será la tormenta que me impide dormir?,
o tal vez, el recuerdo de aquel "Santa Rosa",
cuando, mojada y con frío, llegaste hasta mí.

¡Qué tarde!, lluvia, relámpagos, truenos,
se sucedían como el tic-tac del reloj;
yo, en esa mesa, esperando que calme,
fumé mil cigarros, tomé cien cafés.

El viento arreciaba, la visión se empañó,
y vos, que abrías la puerta del bar,
buscando refugio a tanta inclemencia,
y frente a mis ojos, te fuiste a sentar.

Te miré, y vos respondiste a esa mirada,
pediste un té y algunas tostadas;
yo...,te miraba, sonreíste otra vez,
comprendí que las cartas, estaban jugadas!.

Atrevido y confiado, me siento a tu lado,
¡hola!, dijiste, ¿estoy despeinada?,
acomodé tus cabellos, detrás de tu espalda,
te dije:¡que bella es tu mirada!.

Pasaron dos horas, la tormenta amainaba,
salimos del bar con las manos tomadas,
mojados, con frío, buscamos la calma;
¡que noche!, ojos negros, ¡que dulce que amabas!.

¡Bendita tormenta!, ¡bendita mirada!,
una historia de amor, así comenzaba.
No puedo dormir..., encontré la respuesta,
es tu dulce recuerdo y no la tormenta.
GUILLERMO MAGLIARELLI